ILLA, Experience Hotel

ILLA, Experience Hotel

ILLA, Experience Hotel

Ofrece una experiencia cultural única en el barrio tradicional más cálido y acogedor de Quito.

ILLA, Experience Hotel

Quito es una ciudad llena de magia y lugares mágicos para conocer; el Centro Histórico tiene el encanto colonial, sin duda tiene bien merecido el premio al mejor Centro Histórico de Latinoamérica; sin embargo, esta vez nuestra visita no se remitía a ese lugar tan conocido, esta vez viviríamos una experiencia diferente hospedados sobre la calle Junín en medio de uno de los barrios familiares más importantes de la ciudad.

San Marcos es uno de los barrios más tradicionales y lindos de la zona central de Quito; para nadie es un secreto que caminar por sus calles ya sea de día o de noche es contemplar el Quito Colonial, ese que en sus rincones nos muestra toda su arquitectura y colores ocres y en cada uno de sus balcones la belleza de los geranios.

Una calle larga y angosta, esa es Junín; allí las casas y los balcones son dignos de admirar y caminar por sus calles es retroceder en el tiempo y recordar los años de juegos en la calle con los amigos. Y es justo en este barrio típicamente hermoso en donde se encuentra Illa Experience Hotel, un lugar que carga una historia llena de amor: “Illa es una mujer que tuvo una época de riqueza, una vida alegre y jovial. Una mujer digna pero que enfermó, recayó y se recuperó, ahora está sana; es por esa razón que puede compartir su historia. Una mujer pequeña y austera con un gran corazón”.

Un destino que combina a la perfección el lujo y la riqueza histórica, el buen gusto y el estilo, y sin duda la posibilidad de levantarse mirando a la virgen del Panecillo, uno de los lugares más icónicos de la capital del Ecuador, lo convierten en una propuesta exquisita para pasar un fin de semana.

Y es que Illa no es un hotel típico de la ciudad, basta con llegar a la puerta para que la calidez y amabilidad de su personal empiece a convertir una estadía común en toda una experiencia que merece la pena repetir.

La casa que desde afuera parece pequeña es toda una caja de sorpresas, desde el espejo de agua al ingreso hasta el jacuzzi ubicado en el subsuelo; cada rincón de Illa está hecho con la intención de que sus visitantes vivan una experiencia cargada de amor y verdadera pasión. Un objetivo claro de la familia propietaria de este lugar que cuenta con más de 20 años de experiencia en turismo de alto nivel.

 


  

Recorrimos los tres pisos y cada una de las 10 habitaciones con las que cuenta el hotel; cada planta está inspirada en un periodo histórico diferente y cada habitación ofrece una apariencia diferente. Los detalles en la decoración fueron pensados de manera minuciosa, desde las sábanas tejidas hasta la alfombra de borrego, los cuadros hechos por artistas locales, sus pisos y techos que en algunos lugares se mantuvieron intactos y que pertenecían a la casa original son la muestra del respeto y amor por lo tradicional.

El baño es sin duda uno de los lugares más acogedores: la blanca tina y los olores que se desprenden de los amenities de alta calidad hacen una clara invitación a pasar unos minutos sumergidos en el agua. Además el hotel ofrece un spa en el que realizan masajes enfocados a mejorar las molestias luego de varias horas de viaje o caminatas, una experiencia que si desea puede finalizar en el jacuzzi que además cuenta con una hermosa vista al jardín.

Pero Illa no es solo un lugar para pasar la noche; dentro de sus servicios se ofrecen experiencias que buscan acercar a los clientes con las personas del barrio San Marcos. Por ejemplo nosotros vivimos la experiencia de la pintura, con Jhery Reinoso nuestro profesor pasamos unos minutos aprendiendo del arte de pintar. Un hombre que cuenta con su propio taller dentro del barrio es el encargado de enseñarle a turistas locales y extranjeros lo mejor de su pasión y talento.

Son más de 30 experiencias las que se pueden vivir en Illa, desde la preparación del tradicional helado de paila, tejer un sombrero de paja toquilla o juegos tradicionales como el trompo o la coca permiten sumergirse de forma real en una cultura que aun esta vigente.

En Illa hasta la hora del café se vive de una forma diferente; la receta es de la abuela, y no es solo una frase tradicional, en realidad la bisabuela de la familia les permitió usar su receta y compartirla con los turistas, se trata de una mezcla especial de café con algunos granos que al molerse brindan un aroma, pero sobre todo un sabor muy especial.

La Terraza
Hace poco tiempo Illa abrió La Terraza, se trata de un lugar que cuenta con una de las mejores vistas del centro de la ciudad, desde allí y al calor de una copa de vino o del coctel de su preferencia usted podrá observar las mejores caídas del sol que se pueda observar en una capital.

Nuema
Quizás lo más tentador de todo es que saboree la innovadora cocina ecuatoriana en el galardonado restaurante asociado al hotel, Nuema. El encargado de este lugar es Alejandro Chamorro, quien trabajo para Gastón Acurio tanto en Quito como en Perú. Un hombre que centra su trabajo en los sabores tradicionales del Ecuador. Aprovechando la mezcla de regiones típica en la gastronomía de este país, presenta una comida colorida y llena de sabores.

Illa es un lugar que reúne el lujo, el confort, pero sobre todo que trabaja de la mano con el barrio San Marcos, para que sus tradiciones sean conocidas por personas que llegan de todas partes del mundo y se llevan impregnados en su ser lo mejor de esta cultura. Sin duda, Illa es más que un hotel, es un verdadero hogar y eso es lo que lo hace tan especial.