CAROLINA SÁNCHEZ Y 1 ESTRELLA MICHELIN

Soñaron con ganar una estrella Michelin, pero llego más rápido de lo que esperaban, ¿cuál fue ese camino que marcó la diferencia y les permitió ser reconocidos antes de lo que ustedes imaginaban?

Fueron varios caminos: la autoexigencia, el concepto y los detalles. Desde el principio hemos sido muy exigentes con nosotros mismos, con nuestros empleados y hemos querido mejorar cada día. Nuestro concepto de restaurante es algo distinto, algo nuevo en España, pienso que esto es algo que también llamó la atención. Y por supuesto los detalles: nuestro restaurante está lleno de detalles, pensamos que allí está la diferencia entre lo normal y lo excelente.

Tu familia fue tu más fuerte influencia para convertirte en chef, ¿pero tu sueño siempre fue dedicarte al arte culinario?

Desde que era pequeña me gustaba mucho la cocina, mi hobby favorito era hacer recetas dulces en mi casa con mi madre. A los 7 años tuve mi primer cuaderno de cocina donde iba anotando las recetas que más me gustaban, me reunía con primas a hacerlas y cada vez que alguna tía o una de mis abuelas cocinaba para algún evento especial yo quería estar allí ayudándolas. Cuando tuve que decidir qué estudiar en la universidad tenía claro que la cocina era mi pasión.

Estudiaste y realizaste tus prácticas en Ecuador. ¿Cuándo decidiste internacionalizar tu carrera y como fueron esos primeros años trabajando en el viejo continente?

Terminé la carrera de gastronomía en la Universidad de Cuenca, estuve trabajando en varios restaurantes del país y decidí que quería seguir formándome en cocina, mi sueño era venir a España ya que está considerada como la meca de la gastronomía yo quería aprender todo sobre la cocina de vanguardia. Fue por eso que decidí ir a San Sebastián al Basque Culinary Center, la mejor escuela de cocina de España y hacer un máster allí.

¿Cómo lograr la combinación perfecta entre la comida española y ecuatoriana y conquistar los paladares de personas de diferentes lugares del mundo?

La cocina española y la ecuatoriana son muy diferentes, pero también tienen mucho en común. Tomamos recetas tradicionales de cada cultura y jugamos con sus productos y sus técnicas, nos gusta también darle nuestro toque y buscar la mejor manera en la que se puede cocinar un producto, poniendo en práctica todo lo que hemos aprendido. Nos gusta hacer alta cocina, con algunas técnicas de vanguardia, pero lo que tiene que reinar en todo momento es el sabor, eso es algo que no se puede sacrificar.

¿Imaginaste participar en un programa de televisión, y que fue lo más emocionante de estar allí?

Nunca me imaginé ser parte del jurado de Masterchef, muchas veces lo pienso y todavía se me hace algo increíble. Estar allí fue una experiencia maravillosa, el conocer la magnitud de hacer un programa así, me encantó poder conocer el talento oculto que hay en el país en el ámbito de la cocina y darme cuenta de la pasión que la gente le pone a nuestra gastronomía. Fue muy bonito ver a personas de varias regiones del Ecuador llevando la bandera gastronómica de sus provincias.

¿Cómo lograste ganar espacio en un mundo protagonizado por hombres, sentiste que el camino fue más difícil?

Para nada, yo nunca he sentido que ser mujer ha sido un obstáculo para cumplir mi sueño de ser cocinera. Por mi experiencia si he observado que a las mujeres se nos trata con más pulso dentro de una cocina, pero yo pienso que incluso en ese sentido deberían tratarnos igual. Siempre he pensado que las mujeres tenemos las mismas capacidades para liderar una cocina, solamente tenemos que demostrarlo.

Hoy eres un referente en el país, muchas personas pueden soñar a través de ti. Sin embargo, el camino no siempre debió ser fácil, ¿cómo lograste mantenerte inspirada aún cuando las cosas no iban bien?

Este ha sido un camino largo, yo creo que lo que me ha permitido llegar aquí es el ser una persona inquieta, el no conformarme, querer aprender y mejorar cada vez. Si yo hubiera querido me hubiera quedado con mi vida tranquila en Cuenca, trabajando en un buen puesto de trabajo como el que tenía. Pero preferí dejarlo todo y seguir estudiando para aprender más. Tengo la suerte de haber conocido a Iñaki porque él ha sido la persona que también me ha llevado donde estoy, sin él no habría Ikaro. Él es la persona que me motiva a seguir cuando estoy desmotivada y el que me apoya en todos los proyectos que van surgiendo.

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